viernes, 19 de octubre de 2012

La importancia de los cuentos



Casi todos nuestros novelistas actuales recuerdan la agradable experiencia de oír a sus abuelas, padres o vecinos narrar cuentos y consideran que su afición a la literatura y su vocación de escritores comenzó al escuchar las palabras de estas personas que, en muchos casos, eran analfabetas.

La tradición oral ha desaparecido prácticamente en nuestra cultura. No sabemos romances o leyendas pero su función será realizada por nosotros, que debemos volver a aprender a contar cuentos. Tenemos que ser conscientes de la trascendencia que tiene el contar al niño historias. Pueden ser inventadas por nosotros o bien extraídas de nuestro bagaje cultural, de la Biblia, de la Historia o de nuestra experiencia personal, recuerdos de infancia, anécdotas del propio niño cuando era más pequeño. Más importante que lo que se cuenta es la manera cómo se dice y el hecho mismo de hacerlo.

Otra manera de utilizar la imagen es leer cuentos enseñando a los alumnos las ilustraciones, que, en algunas ocasiones, sustituyen totalmente al texto. Utilizar diapositivas de las ilustraciones de un libro puede servir para contarlo de manera diferente y para hacer una serie de juegos que afiancen el contenido o nos ayuden a a saber si han comprendido la historia.

Una idea interesante y de incalculable utilidad práctica en el aula es la lectura equivocada, en la que el profesor va cambiando los elementos de un cuento conocido por los niños para que éstos lo identifiquen. En estas actividades no solamente se pretende despertar el interés por la lectura sino conseguir otra serie de objetivos, como el desarrollo de la atención, la imaginación...

La narración del cuento debe hacerse en un momento determinado en el que se pueda crear un clima especial entre narrador y oyentes y se debe buscar el disfrute estético de los niños.

 

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